En habitaciones con calefacción por suelo radiante, la temperatura ambiente disminuye gradualmente desde el suelo hasta el techo, mientras que la temperatura de la superficie del suelo es uniforme, lo que da como resultado una buena calidad del aire. Esta curva de temperatura se adapta perfectamente a las necesidades fisiológicas humanas, proporcionando una sensación confortable de pies calientes y cabeza fría. Además, la calefacción por suelo radiante favorece la circulación sanguínea en los pies, mejorando así la circulación sanguínea general, estimulando el metabolismo y, en cierta medida, mejorando la inmunidad.
Además, el ambiente de "pies calientes, cabeza fría" puede prevenir la somnolencia y es beneficioso para mejorar la memoria, mejorar el aprendizaje y la eficiencia en el trabajo. Los sistemas tradicionales de calefacción por conductos de convección suelen alcanzar unos 30 grados en la parte superior de la habitación, mientras que el cuerpo, especialmente los pies, está sólo a unos 15 grados o incluso menos. Estar sentado durante mucho tiempo provoca que los pies y las piernas se enfríen, lo que es perjudicial para la salud.
